viernes, 5 de octubre de 2012

Mal Acostumbrados


     Algo de lo que muchos economistas hablan, es sobre la necesidad que tiene Venezuela en dejar de depender netamente del petróleo. Pero los gobiernos se encuentran en una diatriba, y es algo que se observa no sólo en Venezuela, más bien pareciera una tendencia que muestran las mayoría de los países de América Latina (A.L.).
      
      Las economías latinoamericanas son primarizadas, es decir, que se encargan netamente a la extracción de materia prima abundante en su territorio, los llamados  commodities. Esa es la tendencia, que A.L. es considerada la abastecedora de materia  prima del mundo. Las economías desarrolladas, como China, por citar algún ejemplo, reciben esa materia prima, la manufacturan y la devuelven a nuestro continente en forma de productos ya terminados con un altísimo valor agregado que se refleja en el PIB del país en el cual se manufactura.

   Ahora bien, ¿por qué los países de nuestra región no hacen un gran esfuerzo en miras de la industrialización? Resultaría muy beneficioso crear industrias que procesen la materia prima, industrias manufactureras que generen valor agregado en la región. Pues históricamente, A.L. ha luchado contra grandes males asociados a la pobreza y a la distribución de la renta, por lo tanto la mayoría de los gobiernos, por no decir todos, continúan con este hecho, tratando de solucionar estos problemas con la transferencia de la renta, y mucho gasto social.

    Los gobiernos entran en diatriba, se enfrentan al gran dilema entre industrializar o “atacar” la pobreza, tomando resultando como ganadora, la segunda opción. Los excedentes resultantes de la comercialización de los commodities se concentran en resolver los innumerables problemas sociales que parecen multiplicarse cada vez más aceleradamente.

     Eso es lo que sucede en Venezuela, lo que ha sucedido y lo que sucederá si no existe un cambio en la mentalidad de los gobiernos y en la de los mismos ciudadanos. La figura de un Estado Paternalista ha estado muy presente y muy arraigada en la cultura y por tanto en la mentalidad de la mayoría de los venezolanos.

   Muchos ciudadanos piensan que la mejor manera de distribuir la renta petrolera es otorgando transferencias directas a cada uno de nosotros, es decir, dinero contante y sonante. Está claro que esta manera de pensar no nos ha servido de  mucho, es por tanto que hay que cambiarla.

       El Estado está obligado a garantizar el bienestar de los ciudadanos, claro está, pero no dándoles dinero, no, ese bienestar se traduce en la calidad de los servicios públicos, como salud, educación, vialidad y otros. De igual manera, el Estado no está obligado a darnos empleo a todos, no, está obligado a establecer condiciones laborales que sean favorables para ambas partes. Tampoco es el Estado el responsable de industrializar el país, no, está obligado a crear la condiciones para que este fin se alcance.

      El modelo del Estado paternalista e interventor debe ser sustituido por un Estado promotor y árbitro, que vele por que las reglas del juego se cumplan y las condiciones sean favorables para todos.

     Eso de capitalismo y socialismo, en mi humilde parecer, está obsoleto, ya basta de querer adoptar recetas económicas que resuelvan “mágicamente” nuestros problemas,  es hora de que encontremos nuestro propio modelo económico que sea favorable según las necesidades que tenemos, tomando lo mejor de cada uno, para crear una especie de híbrido. Pero algo que debe estar presente, más allá de las miles de soluciones que se puedan plantear, es que debe existir la voluntad, de quienes administran el poder, de querer hacer bien las cosas, y de querer cambiar el modelo, superponiendo los intereses  de la nación sobre los intereses propios.


Roderich Alayón
Universidad Rómulo Gallegos
Estado Guárico, Venezuela

miércoles, 18 de abril de 2012

Regulación de Precios.


En Venezuela recientemente se ha implementado una política regulatoria de precios en algunos productos presentes en el mercado venezolano, para ser exactos, son 19 productos que se incluyen en esta primera tanda de regulación. Según la introducción de la ley de precios y costos justos, esta herramienta se implementa con la finalidad de eliminar la “explotación directa e indirecta del pueblo”. Muchos de los representantes del Gobierno dicen que esta es una medida para combatir la inflación, para aumentar el poder adquisitivo de los venezolanos y reactivar la economía. Pues bien, la regulación de los precios no es la herramienta más eficaz para lograr esos “objetivos”, es más, no es beneficiosa salvo a que se haga un estudio exhaustivo que incluya  todos los eslabones integrantes de la cadena productiva del país, para que no sólo los precios de los bienes finales estén regulados, sino que suceda igual con las materias primas y los bienes intermedios que participan en la elaboración de un producto final; todo esto con el objetivo de que exista un equilibrio a lo largo de la cadena y no se vea afectado ninguno de los integrantes de la misma.
Ahora bien, ¿la regulación de los precios logrará reducir la inflación, mejorar el poder adquisitivo e impulsar la actividad productiva del país? Pues no.
Parece habérsele “olvidado” a los expertos en la materia que aprueban herramientas como ésta, que la inflación no es causada por el aumento de los precios, por el contrario, el aumento de los precios es una de los males originados por la inflación.
Ese fenómeno que hace que nuestro dinero alcance cada vez menos, y que los que hacemos vida activa en las ciencias económicas llamamos inflación, se origina cuando la productividad de un país no logra cubrir las necesidades de sus habitantes, lo que genera una alta demanda de bienes y servicios que no están disponibles o que no se han producido, generando un alza en los precios. Es como que si existan 10 vasos de agua solamente para ser consumidos por 100 personas, en el caso hipotético que esa sea la única cantidad de agua disponible a la venta y esas 100 personas la necesiten comprar, ¿Qué sucederá? Pues que el valor de dicho vaso de agua aumentará debida a su escasez. Eso  es lo que pasa en nuestro país, la producción no alcanza, hay escasez y por lo tanto suben los precios. En realidad lo que generará la regulación de los precios en los consumidores será una sensación de ahorro, pero que en realidad no significará nada pues la inflación seguirá creciendo si no se toman las medidas necesarias.
Se ha comprobado que mientras más regulación exista, la tendencia es a la especulación, acaparamiento, escases, etc. etc. etc. Muchos expertos apostan por la teoría de que el mercado se encarga de fijar los precios de los productos mediante las leyes de ofertas y demandas. En un mercado en la que exista una variedad de productos, de características y calidad similares, los consumidores podrán elegir por aquel producto que les otorgue una mayor utilidad a menor costo, por lo que si existen altos costos en algunos productos los consumidores dejaría de adquirirlos, las empresas se ven obligadas a disminuir los precios para poder ser competitivos y obtener ganancias, por lo que el nivel de precios será estable y el gran regulador es el consumidor. Pero, ¿Qué es lo que sucede en nuestro país? Que no existen grandes competencias entre empresas y solo una pocas poseen el “control”, por así decirlo, de los mercados de bienes y servicios; y el Estado no ha hecho nada por mejorar esta situación. Por el contrario, en vez de promover un ambiente que facilite la inversión privada en el país que permita la creación de nuevas empresas que compitan entre si, la ha cercenado de apoco mediante las expropiaciones y demás ataques al sector privado, que disminuye la confianza de las empresas para invertir.  
En conclusión, la regulación de precios no resulta una herramienta eficaz para solucionar los problemas ya descritos. Hacen falta políticas macroeconómicas muy bien pensadas, que no sean originarias de la improvisación, que ataquen el problema de fondo; es como que si una persona tuviese fiebre por infección y lo que haga sea colocarse pañitos de agua fría, eso aliviaría la fiebre de forma momentánea y superficial, pero no atacaría el problema de raíz, a diferencia de que si atacara la infección con antibióticos, eso si que sería efectivo. De igual manera, nuestra economía no necesita de “pañitos de agua fría”, no, necesita una buena dosis de antibióticos que acabe con la “infección” de una vez por todas antes de que el mal empeore y sea más difícil de combatir.

Roderich Alayon
Universidad Rómulo Gallegos
Estado Guárico, Venezuela

lunes, 23 de enero de 2012

A los Estudiantes: ¡Apoya tu Alma Máter!

LOS ESTUDIANTES HACEN A LAS UNIVERSIDADES
    Esta afirmación no podría ser más cierta. Muchas veces nos quejamos de que nuestra universidad no surja ni sea reconocida ni nacional ni internacionalmente ¿Pero de quién es realmente la culpa? De todas las personas que hacemos vida activa en ellas, claro está.
Existan muchas facetas por las cuales las universidades son reconocidas: investigaciones, personajes públicos egresados, eventos, entre otras.
    Entonces, ¿Qué esperas para ayudar a tu universidad sea sobresaliente?
 
Facultad de Ciencias Económicas y Sociales -
Universidad Rómulo Gallegos
Los estudiantes tenemos el control de nuestras casas de estudio, está en nuestras manos utilizar dicha ventaja. Organiza grupos de estudios, eventos de mejoramiento profesional, como talleres, cursos seminarios, contribuye con las investigaciones. Esto no solo beneficiará a tu universidad sino que te ayudará a crecer profesionalmente.
    Pasa tú por la universidad, y no que la universidad pase por ti. Nuestro país necesita profesionales capacitados y universidades que aposten por la investigación. No seamos repetidores de saberes, seamos productores de conocimientos.
    De que vale apostar a un cambio si nuestra mentalidad no cambia. No seamos conformistas: AYUDEMOS A CONSTRUIR EL PAÍS QUE QUEREMOS Y NECESITAMOS COMIENZA POR TÚ UNIVERSIDAD.

Roderich Alayón
Universidad Rómulo Gallegos
Estado Gúarico Venezuela